
Apuntes de viaje, tomados a mano.
Despachos desde el camino, lecturas largas y alguna carta escrita en la veranda de un hotel, en el lado equivocado del monzón.
Las entradas anteriores, en el orden en que se escribieron.
6 minLa Perahera llega en julio.
Qué es en realidad la Esala Perahera, cómo situarse para verla y por qué la multitud de la última noche forma parte de la ocasión y no es un obstáculo para ella.
6 minTres horas en Pettah.
Un paseo por el principal barrio de mercados de Colombo antes de que llegue el calor, y las razones para tratar la ciudad como un destino y no como un punto de tránsito.
7 minUna veranda en Bogawantalawa.
Sobre los bungalós de plantador: qué son, qué dan los mejores de ellos y por qué una mañana en lo alto del valle de Bogawantalawa no se parece a ninguna otra cosa.
6 minLa costa este, abriéndose.
Un apunte de campo sobre la semana de mayo en que la punta principal de Arugam Bay empieza a funcionar y Sri Lanka se abre por una segunda costa, a la que casi ningún visitante llega.
6 minEl monzón del sur, observado.
Una nota breve sobre las lluvias que cierran el sur de mayo a septiembre, y por qué la semana más mojada es a menudo aquella para la que mandamos gente.
6 minEl libro a lápiz del plantador.
Una plantación de té llevada por un hombre que cuenta con los dedos, pesa en libras y no ha levantado la voz en cuarenta y un años.
6 minUn domingo en Galle.
La hora siguiente al cierre de las persianas, las murallas en luz baja y una cena privada que llegó en dos ollas de barro y una cesta tapada.
6 minLas ballenas que no vimos.
Una mañana temprana de mar que nos dio, en su lugar, una hora de delfines, un horizonte llano y un capitán que dijo que el mar lo haría mejor la semana siguiente.
6 minLa ventana del leopardo.
Cuarenta minutos de lluvia en Yala, un rastreador que no quiso mover el jeep, y la pausa larga que terminó en un solo animal callado al borde del agua.
6 minUna carta desde Bentota.
Sobre el ayurveda, sobre las salas que huelen a aceite templado y madera vieja, y sobre la pequeña pena de dejarlas después de una semana.
